¡Qué jeta de compañera!

– Buenas, Borde. Te quería preguntar..¿cuando se ha hecho en el sistema esa modificación?

– Pues hará unos dias, informé por email a todos.

– Ya, pero Borde, yo creo que tenemos que tener una reunión, porque creo que hay cosas que no se están haciendo bien, que no sabemos porque no nos informas..

Calambre me recorre toda la espina dorsal, hacia arriba, y me llega a la lengua, queriendo soltar todo el veneno que llevo dentro. No puede haber otra cosa que me moleste más. Los informáticos hacemos las cosas siempre porque alguien las solicita, no por nuestro libre albedrío. Si lo hiciéramos, lo de la socorrida excusa de “fallo informático” estaría al orden del dia. No señor. Un paso, se pregunta; que cómo tiene que oler, se pregunta; y ¿saber? se pregunta, y de qué color, y qué texto quieres que salga, y cuánto tiempo, etc.. Y si es por escrito mejor, porque al cabo de años nadie recuerda haber mandado algo, saldrá así porque al informático le habrá salido de las bolas.

Después de morderme la lengua.

– Tenemos las reuniones que quieras, pero te repito que envié un email a todos.

– Ya, ¿pero sabes lo que pasa?, que como somos pocos no te costaría nada cuando me veas contármelo de viva voz.

– Si, pero como estás en la calle casi todo el dia, pues como que no me voy a apuntar que cuando te vea te cuento esto y lo otro,

– Pero casi todos los dias, vengo a saludaros

– Si, pero a mi me piden muchas cosas muchas personas. No puedo estar pendiente de ver a todas para contar novedades. Por eso cuando me pedís algo, hago mi trabajo, y os informo por email cuando está terminado.

– Ya, pero es que yo a veces no leo los email porque estoy en la calle (es la comercial, pero pidió un pedazo blackberry!), o se me olvidan…

Ahí ya no pude más. La recordé como pude que es su trabajo, sus emails y sus problemas. Pero me envenenó el día.

Actualización 4 d junio 2009:

Ha entrado esta mañana directamente a saludarme, muy simpática, con sonrisa de oreja a oreja y diciéndome que aquello que me había pedido pues que ya no le hacía tanta falta, que no me molestara. No entiendo nada.

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