La felicidad consiste en una tarde de viernes

Por ejemplo, tu mujer y tus hijos se van a un cumpleaños. Tienes la tarde libre para ti. Coges una mochila y metes unos pocos artículos que irás descubriendo según leas este post. Sales de casa pero con una bicicleta de la mano. Una chula, que te guste, como la de la foto.

Montas despacito sin prisas. Recorres la ciudad con atención, disfrutando del buen clima.

Paseas con la bici por todos los lugares que piensas son los más bonitos de la ciudad, te da tiempo de sobra, relajadamente. Utilizas la acera cuando no te quede más remedio, te bajas de ella y vas por la calzada cuando te convenga, y te das cuenta que los semáforos se inventaron por pura necesidad de los coches, que en la bici puedes utilizarlos con responsabilidad y con sentido común, y no se necesita ser tan estricto con los colores. ¿no es políticamente correcto? En este blog no lo he sido nunca.

¿qué, apetece una cañita? Vale. Buscas una terracita, en una plaza con encanto, con gente, con juventud, con chavales con el skate, gente en bici, niños con la pelota junto la iglesia, gente paseando. Una mesa, y justo al lado un árbol, apoyas la bici en él, ni siquiera hay necesidad de candarla. Te sientas. ¿una caña? no tengo ni para empezar. ¿me traes un jarra de cerveza por favor?. Y te traen una hermosa y grande jarra de cerveza fresquita con su espuma por encima y sus burbujitas subiendo hacia ella a través de un precioso color dorado. Un gran sorbo. Y ahora a relajarse a ver el mundo pasar, la actividad, las chicas guapas, los skaters haciendo acrobacias, más chicas guapas, alguna moto, jóvenes en bicis, abuelos paseando a los nietos, más chicas guapas, otro gran sorbo…

Satisfecha la vista, vamos a hacer algo gratificante para la mente. Saco de la mochila mi más admirado gadget. El Kindle. Tengo varios post pendientes de leer que me pasé con el Klip.me; los leo lo primero. Alguna noticia también que me llamara la atención. Y ahora algo más largo e interesante, de esas cosas que me gustan a mi, por ejemplo una de estas http://www.ceslcam.com/fileadmin/user_upload/Manuales/MigracionEscritorioSL.pdf

Sí, demasiado geek, pero últimamente me cuesta encontrar novelas que consigan mantenerme atrapado más de treinta páginas. Cada uno sus gustos. Otro sorbo, y otro y otro. Descansamos de leer. Otro rato viendo a la gente, viendo cómo el atardecer cambia el aspecto de la plaza, de la gente. Recogemos gafas, kindle a la mochila. Cogemos la bici y salimos andando por la calle, tranquilo, viendo escaparates, despacio, que baje la cerveza.

Ya hay ganas de ver a la mujer y a los chavales. No habrán llegado a casa todavía pero quiero estar yo antes de que lleguen. Me vuelvo a poner los guantes de la bici; sí, hay que cuidar las manos que teclean, el reflectante en la pernera del pantalón, y nos montamos en la bici. Más cuidado, pues está atardeciendo, menos visibilidad, y algún coche habrá que ya haya bebido más cerveza que yo. Llegamos a casa contento de haber disfrutado una tarde de viernes libre, y mientras llega la familia, decido escribir esto para recodarme cuando lo lea que se pueden lograr dosis de felicidad de vez en cuando. Y cuando lleguen la mujer y los niños yo habré terminado con el teclado, y quedará lo mejor.

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