Mesas electorales “analógicas”, algunas imperfecciones

Me tocó ser miembro de una las pasadas elecciones. Relato aquí, después de unos meses, las cosas que vi que creo se pueden mejorar, procurando ser breve.

Suplentes. De tres miembros indispensables en cada mesa, en la mia falló uno y tuve que cubrir su plaza el primer suplente. Pero en la otra mesa, fallaron dos, subió un suplente, y el otro puesto ¡lo cubrió el tercer suplente! Por cada puesto hay hasta cinco suplentes.  Por supuesto te lo tienen que notificar por correo certificado o en persona la policía y luego puedes hacer las alegaciones que quieras si no puedes asistir. Allí veo otro fallo. ¿cuándo se aprueban esas alegaciones? ¿informan a alguien de que tal persona no podrá asistir?. No. Allá van treinta seis personas por mesa. Se mosquean si no se presentan “los titulares” que a lo mejor tienen una buena justificación para haberse liberado de sus funciones. Eso sí, ya se encargará el poder con su brazo armado “mediosdecomunicación” de publicar noticias la semana antes de las elecciones de que tal persona ha sido sancionado con tantos meses de carcel y tantos euros por no asistir a la mesa en las pasadas elecciones. Uhhh, mieeedooo.

Información clara. En mi mesa estaba un apoderado, y una funcionaria se supone del ayuntamiento, aparte de los tres miembros. Si esperas ir a la mesa creyendo que esas dos personas sabrán todo sobre el proceso a realizar, y resolverán cualquier duda que surja, vas dado. Leéte el librito que dan cuando te toca la diosa Fortuna, porque ellos sobre algunas cosas no tienen ni idea, incluso cuando se consultan entre ellos con otras mesas se contradicen. En fin, todos somos humanos y nadie parece ser experto ese dia.

La mesa vota. Los últimos, cuando ya todo el mundo ha votado y a partir de las 20h. Yo tenía mi voto preparado, pero aun así me metí en una cabina. Voté y cayó mi sobre encima de los de todos. Yo pensaba que a la hora de abrir la urna, se volcaría sobre la mesa, o se revolvería algo. Que va. Se abre la tapa, y se empiezan a coger sobres. En mi caso el primero en meter la mano fue el apoderado de la mesa. Y cogió mi voto y salió lo que salió. Un pedazo de nulo. Después de un corto pero intenso silencio se atrevió a decir: “¡como empecemos así..!”. Todos sabíamos que ese voto tenía que corresponder a uno de los tres miembros; pero claro, nadie lo puede asegurar.  Yo estaba un poco nervioso por no esperar esto, después de haber disimulado metiéndome en la cabina, pero partiéndome la caja por dentro.

Hora del recuento. Nos pusimos a contar todos, los cinco (tres miembros + apoderado + funcionario). Todos cogíamos papeletas de la urna, las abríamos e íbamos haciendo montoncitos de cada partido. ¿se puede hacer entre cinco? No sé. Además, como son muchos partidos, y se necesita espacio, se duplicaron montoncitos del mismo partido para que todos pudiésemos alcanzar. Al final se juntaban todos. ¿es correcto? ¿puede provocar más confusión? Creo que sí. Tuvimos la precaución de guardar los sobres vacíos de cada voto en otra caja, luego diré para qué.

¿Qué pasa si al abrir un sobre con las prisas te cargas el voto de dentro? Por lo menos en mi mesa sucedió tres veces. Pues para no considerarlo nulo a la hora de contar, informas a todos, y vas a donde están las papeletas y coges una nueva. Nadie controla. Los demás ven que se te ha roto sin querer al abrir el sobre, pero a la hora de depositar la papeleta nueva ya nadie se acuerda ni se fija en qué “montoncito” dejas la nueva. ¡qué bueno!

Votos en blanco. Abres un sobre y no hay nada dentro. Es en blanco. Se ponen en otro montoncito como si fuera de un partido. Pero es que todo el rato tienes en la mano sobres vacios, los que abres con otros votos. Alguna vez te puede surgir la duda de si el sobre que tienes en la mano vacío es blanco porque no había nada dentro o porque ya lo has vaciado. ¿puede dar lugar a confusión? Si, ocurrió.

Votos nulos. Se mezclan los nulos como el mio en los que hay una papeleta cláramente nula, con los que tienen algún escrito en ellos,  o con los que tienen dos papeletas de distintos partidos o tienen la papeleta rota adrede. Se guardan en otro montoncito, sin el sobre. Pero más tarde, alguien puede pensar, a la hora del recuento, que  hay papeletas legales en ese montoncito, pues están ahí las papeletas de la gente que ha metido dos distintas en el mismo sobre.

Escrutinio. Nos ponemos a contar. Salen 488 votos en total. Pero resulta que por el chequeo a boli que se hace con las listas solo votaron 486. Volvemos a contar. 488 otra vez. Tuvimos la precaución (consejo del apoderado) de guardar los sobres vacíos en otra caja. Contamos los sobres vacíos + los sobres de los blancos y salen 486. De alguna forma “han parido” dos votos. Otro conteo. 488. ¿qué hacemos?. Consejo del apoderado:  “pues si no os parece mal, cogemos dos blancos y los rompemos”. A mi me pareció mal. Muy mal. Pero no vi otra solución en aquel momento. ¿cómo averiguar esos dos votos de más? ¿sería más justo quitar un voto a cada partido más votado? No lo sé.  Diez manos, con muchos montoncitos en una mesa, cualquiera puede haberse equivocado. Así que todos otorgamos y callamos y la funcionaria también.

Que sepáis:

LOS VOTOS EN BLANCO SE UTILIZAN PARA CUADRAR EL RECUENTO EN CASO DE DESCUADRE.

Siempre habrá menos votos en blanco que los reales.

Y por último, según el librito, después de las votaciones, hay que destruir todos los votos. Allí nadie hizo nada de eso. Símplemente se guardaron en cajas. También me gustó lo de los nulos. Van en un sobre acompañados de las actas con toda la información al Sr. Juez. Me alegró de que hubiera votos de protesta algo más duraderos. No creo que los abran, los meterán en cajas y permanecerán en bodegas durante una temporada hasta que por tiempo se decidan destruirlas ¿o no? Eso no lo sé.

Anuncios